14/05/2026 | Alejandra Hancco
La alcaldesa provincial de Arequipa, Ruccy Oscco Polar, dispuso el retiro de las vallas metálicas instaladas en la Plaza España y los alrededores del templo de Santa Marta, medida con la que la nueva gestión busca recuperar el uso libre del espacio público para actividades culturales y ensayos de danza.
Las estructuras fueron desmontadas la noche del 13 de mayo con apoyo de personal de Serenazgo. Durante la reapertura del espacio, la burgomaestre marcó distancia de la decisión adoptada en la gestión del exalcalde Víctor Hugo Rivera y sostuvo que las plazas no deben permanecer cerradas.
“Los espacios públicos son libres, no pueden estar enrejados”, declaró la autoridad edil ante vecinos y jóvenes danzarines que acudieron al lugar.
Oscco señaló que, junto con la reapertura de la plaza, se implementarán medidas de control para evitar el consumo de bebidas alcohólicas y el deterioro del espacio público. En ese sentido, anunció patrullaje permanente de Serenazgo y Policía Municipal, además de coordinaciones con la Policía Nacional.
“Hemos quedado en acuerdo poner serenazgo las 24 horas y también con la Policía Municipal para evitar que vendan bebidas alcohólicas, para que ellos no se queden hasta tarde y estén libando licor”, indicó.
La alcaldesa también informó que se promoverá una mesa de trabajo con jóvenes danzarines y colectivos culturales que utilizan la Plaza España como punto de ensayo, con el objetivo de coordinar acciones para el cuidado del lugar.
Durante sus declaraciones, la autoridad pidió apoyo ciudadano para mantener el orden y la limpieza del espacio recuperado. “Necesitamos también el apoyo de la ciudadanía arequipeña para que pongan orden y limpieza”, expresó.
Asimismo, exhortó directamente a los jóvenes que frecuentan la plaza a evitar conductas que afecten el ornato del centro histórico. “Arequipa es danza y cultura, así como yo estoy retirando las vallas también requiero el apoyo de los jóvenes, no libando licor, no arrojando basura, no dejando sus heces”, manifestó.
Con esta medida, la actual gestión municipal apuesta por reactivar uno de los espacios públicos más concurridos del Cercado de Arequipa, priorizando las expresiones culturales, aunque bajo vigilancia y con mayor control del cumplimiento de las normas de convivencia.