30/04/2026 | Sara Rejas
La Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa lanzó una serie de programas académicos gratuitos dirigidos a estudiantes preuniversitarios y universitarios, con el objetivo de fortalecer su formación y promover el acceso a espacios educativos.
El director de la institución, Alfredo Herrera, explicó que esta iniciativa surge a partir de la alta demanda observada en las salas de estudio, donde numerosos jóvenes acuden diariamente a reforzar sus conocimientos.
“Identificamos la necesidad de apoyar a los estudiantes en su preparación preuniversitaria, por eso hemos diseñado cursos en áreas clave”, señaló.
El primer programa está dirigido a estudiantes que se preparan para ingresar a la universidad. Incluye cursos virtuales en cinco áreas principales: lenguaje, historia y ciencias sociales, así como física y química.
Las clases serán dictadas por docentes voluntarios y tendrán una duración aproximada de una hora. Al ser virtuales, no tendrán límite de participantes y podrán acceder estudiantes de toda la región.
El proceso de inscripción se realiza a través de un código QR y un correo electrónico difundidos en las redes sociales de la biblioteca. Las clases iniciarán el 4 de mayo, fecha en la que también se asignarán los horarios.
El segundo programa está enfocado en estudiantes universitarios que se encuentran en proceso de elaboración de tesis de bachillerato o grado.
Herrera indicó que este servicio también será gratuito y virtual, con la posibilidad de coordinar sesiones presenciales en casos específicos.
“Buscamos brindar apoyo en temas puntuales donde los estudiantes necesiten refuerzo, complementando el trabajo que ya realizan en sus universidades”, precisó.
Como parte de la oferta, también se desarrollarán talleres de robótica, dirigidos a grupos reducidos de entre 12 y 15 participantes por turno, debido a la disponibilidad de equipos.
Estas sesiones se realizarán los días sábados y podrían ampliarse según la demanda. En promedio, se considera trabajar con grupos de hasta 20 o 25 estudiantes para garantizar un aprendizaje adecuado.
Los programas serán posibles gracias al apoyo de entre 12 y 15 docentes voluntarios, quienes forman parte de convocatorias periódicas impulsadas por la biblioteca.
Finalmente, Herrera destacó que estas iniciativas buscan posicionar a la biblioteca como un espacio dinámico y accesible para la comunidad.
“La idea es que no solo se nos vea como un lugar de libros, sino como un centro cultural vivo, donde se promueve el aprendizaje, la investigación y el desarrollo académico”, concluyó.