28/04/2026 | Alejandra Hancco
A más de dos meses del desborde de la torrentera Chullo, más de 30 familias continúan fuera de sus departamentos en la urbanización Flora Tristán, luego de que sus viviendas quedaran afectadas por el ingreso de agua, lodo y piedras durante la emergencia ocurrida en febrero.
De los 45 inmuebles dañados, cerca del 70 % permanece desocupado temporalmente. Propietarios e inquilinos optaron por retirarse ante la falta de condiciones mínimas de habitabilidad, el temor a un nuevo huaico y la ausencia de servicios básicos como agua, energía eléctrica y desagüe.
El desastre se produjo tras las intensas lluvias que activaron la torrentera Chullo y generaron daños en distintos sectores de Arequipa. En ese momento, la Municipalidad Provincial reportó la presencia de aproximadamente 100 toneladas de arena, barro y tierra acumuladas en zonas como Flora Tristán y la avenida Metropolitana.
Aunque parte del material fue retirado, vecinos sostienen que dentro de muchas viviendas persisten severos daños estructurales y sanitarios. Algunos inmuebles presentan paredes húmedas, pisos deteriorados, muebles inservibles y ambientes aún cubiertos por restos de lodo.
También advirtieron que la salida de numerosas familias ha generado preocupación por la seguridad del sector, debido a la presencia de departamentos vacíos y cerrados. En algunos casos, los residentes tuvieron que reforzar puertas y ventanas para evitar ingresos indebidos.
A ello se suman nuevos inconvenientes surgidos durante los trabajos posteriores a la emergencia. Habitantes denunciaron aniegos provocados por la rotura de tuberías de agua potable y drenajes colapsados por la arena acumulada, lo que agravó la situación de varias viviendas.
La Contraloría había alertado previamente que las labores de descolmatación en la torrentera resultaban insuficientes y que aún existía riesgo de nuevos desbordes si se repetían lluvias de similar intensidad.
Para los vecinos, la emergencia no terminó con el paso del huaico. Mientras decenas de familias sigan lejos de sus hogares, Flora Tristán continuará enfrentando las secuelas sociales y materiales que dejó el desastre.