29/04/2026 | Alejandra Hancco
Un nuevo descubrimiento arqueológico en el norte del país vuelve a poner a Perú en la mirada científica internacional. En el valle de Virú, investigadores encontraron dos templos con una antigüedad estimada de 4,500 años, estructuras que habrían estado destinadas a ceremonias vinculadas al culto al fuego.
Los vestigios fueron identificados por el equipo multidisciplinario del Proyecto Arqueológico Valle de Virú (PAVI), encabezado por el investigador Feren Castillo Luján. El hallazgo corresponde al periodo Arcaico Tardío, una etapa temprana de las civilizaciones andinas, previa al surgimiento de sociedades urbanas más complejas.
Espacios ceremoniales diseñados para rituales
Según los especialistas, ambos templos presentan fogones centrales, elementos que habrían sido utilizados para ceremonias religiosas en las que se quemaban ofrendas. La presencia de estos recintos refuerza la importancia simbólica del fuego en antiguas poblaciones de la costa peruana.
Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento es la existencia de ductos de ventilación, diseñados para mantener encendidas las llamas durante largos periodos. Esta característica sugiere que los espacios fueron planificados específicamente para rituales prolongados y reuniones ceremoniales.
El norte peruano y los orígenes de la religión organizada
La datación ubica a estos templos en la misma época de los primeros centros urbanos de la costa peruana. En ese contexto, la religión habría desempeñado un papel central en la organización social, al servir como eje de cohesión comunitaria y también como mecanismo de legitimación de autoridades.
Los arqueólogos señalan que estos recintos no solo eran lugares sagrados, sino también puntos de encuentro colectivo donde se desarrollaban actividades comunales y ceremonias públicas.
Hallazgo clave para entender el pasado andino
El descubrimiento en Virú fortalece la hipótesis de que el norte peruano fue un espacio decisivo en el desarrollo temprano de prácticas religiosas complejas. Además, permite comprender mejor cómo se estructuraban las primeras sociedades andinas miles de años antes del surgimiento de culturas posteriores.Con este hallazgo, La Libertad vuelve a consolidarse como una región fundamental para reconstruir la historia antigua del Perú y los orígenes de su civilización.